Economía

Rusia asciende en el Doing Business

Doing Business

Rusia se ha estrenado en la lista de los cien países líderes en cuanto a las condiciones favorables para desarrollar negocios. El Banco Mundial y la Corporación Financiera Internacional (CFI) publicaron la clasificación anual Doing Business en la cual es valorado el clima para los negocios de ciento ochenta y nueve países.

Rusia ocupa el lugar noventa y dos en la lista de los países ventajosos para dedicarse a la actividad inversionista y dejó atrás a sus socios del BRICS, Brasil y China. Pekín bajó cinco peldaños en un año, hasta el lugar 96, mientras Brasil ocupó el puesto 116 del Doing Business. Rusia no solamente resultó una de las mejores de la centena, sino que fue reconocida como una de las que más dinámicamente se desarrolla en esta dirección. Se convirtió en recordista de “salto de altura”, al elevarse veinte escalones de un solo golpe, nos señala el director del Instituto de Análisis de las Empresas y Mercados de la Escuela Superior de Economía, Andréi Yákovlev:

–Este es un buen resultado que refleja los esfuerzos del Gobierno ruso para facilitar las condiciones para hacer negocios. Esta política fue anunciada por Vladímir Putin a principios del año 2012, la Agencia de Iniciativas Estratégicas se dedica activamente a la realización de esta política. El Gobierno elaboró una serie completa de hojas de ruta para el mejoramiento de la administración de la recepción de impuestos, gastos de aduana, construcción y otros métodos relacionados con la labor negociadora.

En el año 2012, Vladímir Putin declaró la necesidad de tomar medidas dirigidas a la elevación de la posición de Rusia en el Doing Business. El país debe elevarse hasta el puesto cincuenta para el año 2015 y hasta el veinte en el año 2018. Rusia se está moviendo con paso seguro hacia este objetivo, subraya el director de la sección Nuevos Negocios de la Agencia de Iniciativas Estratégicas, Artióm Avesticián:

–Lo que se logró en este año es, indudablemente, un salto. Si hablamos del 2015, está claro que hay una oportunidad de que al totalizar el año estemos entre los cincuenta mejores países. Pero hay que tener en cuenta que la propia calificación se estructura a principios de año, en la primavera, por lo que para medir el efecto del año 2015 será necesario estructurarla en la primavera del año 2016.

Al calcular la calificación del país se valoran hasta diez indicadores, que van desde la cantidad de documentos y plazos necesarios para registrar un negocio, hasta las facilidades de conexión a las redes eléctricas. Por cierto, el Banco Mundial señala que los países no tienen que centrarse en los índices, sino que necesitan trabajar en la eliminación de barreras y problemas estructurales en la economía. Rusia ya ha definido con exactitud las tareas que tiene por delante y las soluciona a todos los niveles, nos dice Artióm Avesticián:

–¿En qué hay que trabajar? En primer lugar sobre los índices de obtención de permisos para la construcción. Tenemos demasiados procesos, pero hay que incrementar la velocidad de los plazos de obtención de documentos. Hay que trabajar en el mapa de la actividad de la economía externa, acelerar el paso de las cargas a través de las aduanas, trabajar en el apoyo a la exportación. Y continuar trabajando en tales direcciones como el registro de propiedad y la optimización de la recolección de impuestos. En general, en todo aquello que es importante para los negocios.

El primer ministro Dmitri Medvédev expresó su satisfacción después de la publicación de los resultados. El apuntó que se trata de un fenómeno esperanzador para la economía rusa y es el resultado conjunto de los esfuerzos del Gobierno y de los negocios en la promoción de las posiciones de Rusia.


Nota: Las opiniones expresadas por el autor no necesariamente coinciden con los puntos de vista de la redacción de La Voz de Rusia.

Tatiana Golovánova
 

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Rusia, más eficaz contra el blanqueo de dinero que EEUU

Blanqueo de dinero

Rusia se ha convertido en uno de los líderes en la lucha contra las transacciones financieras ilegales. Los éxitos del país en ese campo fueron elogiados por un organismo internacional de ese sector, lo que ha dado como resultado que Rusia necesite un control mucho menos estricto que EEUU y Japón.

A principios del 2000, Rusia figuraba en la lista negra de las naciones que no combatían con eficacia las prácticas ilegales de blanqueo de dinero. Pero, en 2003 el país se unió al Grupo de Acción Financiera en contra del Lavado de Dinero (FATF, por sus siglas en inglés). Los diez años transcurridos desde aquel entonces no han pasado en vano. Gracias al trabajo realizado, hoy Rusia es uno de los líderes en temas de perfeccionamiento del sistema de lucha contra el lavado de dinero y financiamiento del terrorismo. Lo confirma la decisión del FATF al colocar a Rusia en un nivel menos exhaustivo de control. Ahora en lugar de rendir cuentas cada año sobre sus logros en el combate de la legalización de ingresos ilícitos, lo tendrá que hacer cada dos. En opinión de Alexánder Safónov, vicerrector de la Academia rusa de Economía Nacional y Servicio Público, es completamente merecido:

—En la legislación rusa las medidas son bastante duras. Basta con decir que prácticamente carecemos del secreto bancario. En principio, los órganos que controlan los flujos de esa clase de recursos, tienen acceso a cualquier información operativa sobre las cuentas de los ciudadanos. Si surgen preguntas referentes a las fuentes que originaron esos recursos, siempre pueden recibir esa información y procesarla debidamente.

La suavización del régimen de monitoreo es un indicador muy importante. En todo el mundo no son muchos los países que se encuentran en el mismo grupo que Rusia. Por ejemplo, Japón está en régimen reforzado, lo que significa que comisiones especiales itinerantes controlan la lucha contra el lavado de dinero. Tampoco EEUU mereció la misma suavización que Rusia. Según afirma Evgueni Fiódorov, miembro del Comité de Presupuesto Público e Impuestos de la Duma Estatal (la Сámara baja del parlamento ruso), Rusia y EEUU avanzan en direcciones diferentes:

—Su problema consiste solo en una cosa: ellos aplican la política de suavización cuantitativa. Es decir, EEUU imprime dinero en cantidades enormes, rebajando la normatividad de vigilancia bancaria y financiera, para poder emplear ese dinero, porque no es suficiente solo imprimir billetes. Se necesita que los bancos tengan derechos para colocar, desplegar ese dinero, digerirlo, etcétera. Para ello, se rebajan las normas de control. Es decir, una de dos: o se suaviza cuantitativamente o se endurece el control. Rusia ha adoptado el camino de endurecer, ellos [EEUU] el de suavizar.

La posición de Rusia en este nuevo régimen bianual mejora su imagen en el ámbito internacional. Pero, como el régimen más blando de control, no solo es el reconocimiento de la labor cualitativa de los organismos estatales, sino también de los bancos, estos últimos podrán sacar cierto beneficio de ello. Probablemente, ahora las contrapartes extranjeras de los bancos rusos tengan mayor confianza.

 

Nota: Las opiniones expresadas por el autor no necesariamente coinciden con los puntos de vista de la redacción de La Voz de Rusia.

Artiom Kóbzev

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Empresarios extranjeros se van de China

Empresarios extranjeros se van de China

Los productores extranjeros dejan de considerar China como el mejor país para ubicar allí sus empresas. Motorola, Apple, Lenovo y otros gigantes norteamericanos construyen nuevas fábricas en su patria.

Las compañías alemanas se interesan más por las oportunidades que les pueda ofrecer África del Norte. Incluso los consorcios automovilísticos japoneses se marchan de China. Si tal tendencia continúa, la marca “Made en China” será casi una rareza, vaticinan los expertos.

A juzgar por todo, toca a su fin la era del dominio mundial de las mercancías hechas en China. Durante casi veinte años China ha sido un taller gigante que producía de todo. En un país en que vive casi la quinta parte de la población del globo terráqueo, se aceptaba cualquier trabajo por un salario mínimo. Las autoridades respaldaban la llegada de inversiones extranjeras al país. Esto ayudaba a resolver el problema del desempleo y garantizaba la aparición de nuevas tecnologías. Como resultado, la economía registró un crecimiento colosal. Ahora este se enlentece y la dirigencia china decidió tomar el proceso bajo su control. Algunas ideas suyas pueden incidir negativamente en los negocios de las compañías extranjeras, advierte el experto del Instituto de Economía Mundial y Relaciones Internacionales de la Academia de Ciencias de Rusia, el profesor Alexei Portanski:

–Últimamente ha llegado de China noticias sobre el propósito de la dirección de cambiar radicalmente su estrategia económica. Entre otras cosas, el Consejo de Estado de China publicó un plan de reducción de capacidades de producción superfluas en toda una serie de ramas industriales. La cosa consiste en que en China casi se ha agotado el principal recurso de competencia: la mano de obra barata, que durante largo tiempo se traía de las aldeas. En este contexto la decisión de las grandes compañías de pasar la producción a otros países es absolutamente lógica.

Otra causa reside en que la producción se vuelve cada vez más compleja. Para atenderla se necesita un personal cada vez mejor calificado. Y este es consciente ya de su valor y exige que se mejoren las condiciones de trabajo. Varias huelgas y los empleadores se ven obligados a hacerles concesiones, explica Andrei Ostrovski, vicedirector del Instituto de Estudios sobre el Extremo Oriente de la Academia de Ciencias de Rusia:

–En China se asiste al crecimiento salarial. Las firmas que crean empresas conjuntas en China se ven constreñidas a aumentar los gastos en mano de obra. Por añadidura, en China comenzó a realizarse la reforma de seguridad social, lo que llevó a un encarecimiento considerable de la fuerza laboral en las empresas.

Actualmente el salario mínimo en China ha crecido a ochenta centavos norteamericanos por hora. En las desarrolladas provincias costeras, donde está concentrado el grueso de empresas foráneas, el salario de los obreros chinos crece aún más rápidamente. Allí el pago mínimo llega ya a un dólar por hora. Al propio tiempo, a guisa de comparación, en Filipinas, este índice es de sesenta y un centavos, un argumento de peso para pensar en el traslado a este país. O bien, a Myanmar, Malasia, Tailandia. Asia Suroriental es muy atractiva para los inversores occidentales. Los europeos, desde esta vertiente, ponen sus miras en África del Norte.

Los japoneses amenazan con llevarse toda la producción de China. Pero ellos tienen sus propias causas, digamos, de color nacionalista.

¿Asusta esto a China? No tanto como pudiera hacerlo hace un par de años. Primero, en cualquier caso esta cuestión no se resuelve rápido. Segundo, los chinos se enrumban a producir sus propias mercancías, señala Konstantín Kókarev, vicedirector del Instituto de Investigaciones Estratégicas de Rusia:

–Actualmente se trata ya de que el sello Made in China pueda ser reemplazado por Design in China. Los chinos van a fabricar sus propios coches, su propia electrónica, ofrecer sus propios servicios, etc. Es el siguiente nivel de crecimiento de China, y este insta a pensar y analizar ciertas cosas.

Por el momento el “éxodo” de la producción extranjera de China no ha devenido una tendencia bien expresa. Pero cuenta con premisas serias.

 

Nota: Las opiniones expresadas por el autor no necesariamente coinciden con los puntos de vista de la redacción de La Voz de Rusia.

Natalia Kovalenko

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Los inversores ya no quieren oro

Oro

El oro está perdiendo el atractivo para los inversores. La mayoría de fondos especializados en operaciones con el oro, tratan rápidamente de liberarse de este metal precioso. La disminución del interés de los inversionistas hacia el oro ocurre mientras su precio no cesa de caer.

El mayor fondo del mundo, el SPDR Gold Trust informó sobre la mayor caída de los activos en los últimos tres meses. Desde inicios del año el fondo se ha reducido casi en quinientas toneladas. El hecho de que en un solo día el fondo “adelgazó” diez toneladas no cogió a ningún inversionista por sorpresa, el analista del grupo financiero BKS, Oleg Petropavlovski, nos señala:

—EL SPDR Gold Trust disminuye sus inversiones en oro desde hace ya tiempo porque la gente se lleva sus activos a otros medios. Esto no ha sido una sorpresa, más aún cuando la opinión de los mercados coincide en que el oro no es el mejor de los activos para conservar el dinero. Una caída tan notable en un solo día puede estar dada porque algún inversor o fondo de grandes dimensiones cerró sus posiciones.

Desde inicios del año, el precio del metal precioso en el mercado ha caído casi a la tercera parte, en los últimos tres meses el precio de cambio oscila entre los mil doscientos y mil cuatrocientos dólares por onza. Incluso el pequeño ascenso de los precios que se observa desde principio del otoño no ha detenido la fuga de los inversores. Los financistas reducen la inversión en el activo hasta hace poco más estable de todos, por cuanto no ven perspectiva de un crecimiento de los precios en un período largo. El interés hacia el oro está muy relacionado con la política del sistema de la Reserva Federal de EEUU, el principal estratega de la compañía de inversiones REGIÓN, Valeri Piatnitsev, nos hace notar:

Si miramos las causas de por qué los inversores se “van” del oro, entonces el punto de vista más aceptado por la comunidad financiera mundial sería el siguiente: esto está relacionado con el hecho de que en EEUU se espera una cierta mejoría de la economía. A esto habría que añadir que más tarde o más temprano, el sistema de la Reserva Federal disminuirá el apoyo al mercado financiero. También se espera un aumento de las tasas. Esto será un catalizador para que los inversores comiencen a vender las materias primas en los mercados. No solo pueden caer los precios del oro, sino también del petróleo, de los metales.

Sin embargo, tampoco vale la pena correr a deshacerse del oro. Incluso suponiendo los peores pronósticos, su valor no debe bajar de los mil ciento cincuenta dólares la onza, después de los cual, debe estabilizarse. Los inversionistas no esperan tampoco una caída abrupta de los precios de otros metales preciosos. De acuerdo con la ley de la demanda sobre este tipo de productos, cuando hay crisis, el precio sube, cuando la economía sale de la crisis, el precio cae. Y ahora esta historia se repite, nota Valeri Piatnitsev:

Los máximos de la popularidad del oro ocurren cada trece años más o menos. Hubo picos en los años 1980, 1951 y 1920. Es decir, es una regularidad histórica que se mantiene. Evidentemente, hemos pasado el pico de la popularidad del oro entre los inversionistas precisamente entre los años 2008 y 2011.

Por ahora, la mayoría de los fondos que cotizan en bolsa y orientados al oro, “adelgazan” rápidamente, los inversionistas prefieren retirar los fondos liberados y ponerlos en acciones de compañías y bonos corporativos.

 

Nota: Las opiniones expresadas por el autor no necesariamente coinciden con los puntos de vista de la redacción de La Voz de Rusia.

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¿Ha finalizado la recesión en España?

La recesión en España

Los principales medios de comunicación en España se han apresurado a hacer públicas las conclusiones del Banco de España que dan fin a la recesión en España. Por su parte, el gobierno y la gran empresa, con los mismos datos en el bolsillo, llevaba ya tiempo bombardeando a la opinión pública con la tesis de que lo peor de la tormenta ha pasado y que el país afronta la recuperación. 

No hay más que recordar cómo se le llenaba la boca al presidente Mariano Rajoy ante las cámaras de la televisión nacional: "España está saliendo de la crisis con una economía saneada y fuerte"; o al presidente del Banco de Santander, Emilio Botín: "Está llegando dinero a España de todas partes".

"Durante el tercer trimestre de 2013, la economía española prolongó la mejora gradual que se viene observando desde principios de año, en un entorno caracterizado por un cierto alivio en las tensiones financieras y una mejora de la confianza". Este es el diagnóstico que los expertos del Banco de España le ha puesto al estado de la economía española y que tendrá que ser corroborado por el Instituto Nacional de Estadística durante algún momento de la semana entrante. España, que había encadenado once trimestres consecutivos con cifras de PIB negativas, es decir, en recesión, desde este tercer tramo del año vuelve técnicamente a crecer. Una cifra pírrica, testimonial, un 0,1 %, es decir, prácticamente nada.

Las cosas son como se perciben. Y los dirigentes nunca dan puntada sin hilo a la hora de abotagar al ciudadano, intentando amoldarlo todo a sus intereses y hacer comulgar a la gente con ruedas de molino. Efectivamente, el informe del Banco de España da una lectura superficial positiva: la economía ha abandonado la tendencia negativa de años anteriores y las exportaciones muestran unas cifras satisfactorias. La balanza comercial ha mejorado los indicadores del 2012 y, con datos de agosto del 2013, muestra un superávit récord de más de 17 mil millones de euros, que dobla al del pasado ejercicio. Además, como siempre el turismo sigue boyante. En 2012 con 57 millones de turistas y más de 55 mil millones de euros esta industria sigue siendo la tabla de salvación económica del país.

¿Todo bien? Más allá de este circo de apariencias, la realidad descubre otra cosa, y el ministro de economía, Luis de Guindos, que lo sabe, se muestra un tanto ajeno a la euforia y vuelve a ubicar la recuperación otra vez en la indeterminación del horizonte "Nos queda mucho por delante, nos queda mucha crisis por delante, pero este es el primer paso, pequeño, tímido, limitado". Demasiado limitado, constreñido a un simple saldo de fríos números, el de la balanza de pagos que es innegablemente importante y orientativa a la hora de palpar las constantes vitales de un país, pero que no es el único parámetro a valorar y quizás tampoco el más importante.

Y es que España, según los números, y a pesar de las afirmaciones de su ejecutivo, de los mercados financieros y de los engolados economistas del Fondo Monetario Internacional, está muy lejos del final de la crisis. El crecimiento del PIB del último trimestre al 0,1 % todavía oculta un déficit acumulado anual del 1,2 % que, aunque mejor que el 1,6% del pasado ejercicio, continua siendo sencillamente nefasto. Por otra parte, si la crisis ha despertado en las empresas la necesidad de salir al exterior para intentar vender sus productos, también ha socavado en gran medida el peso de las importaciones de artículos extranjeros. A menor actividad económica, menor es el consumo en general, el de procedencia doméstica y el externo.

Por este motivo, el superávit comercial existe no solamente gracias al aumento de las exportaciones, sino por la caída en el capítulo de las importaciones por segundo año consecutivo. Además, conviene recordar que España es totalmente dependiente de la importación de energía, lo que vuelve a colocar el saldo comercial total del país en números rojos. Es cierto, que este gasto también ha descendido por mor de la intensa destrucción de empresas, que son las que más energía consumen. En realidad, esta leve mejoría en las cuentas tiene algo de espejismo que esconde una la tremenda degradación de la economía española. Paradójicamente, estos balances positivos son fiel reflejo de la atonía de la actividad.

Y es que los síntomas de la evolución de crisis española están bien a la vista, en el aumento de la deuda pública, en la astronómica deuda privada y en el tremendo desempleo. La deuda pública durante los años de recesión se ha hinchado como un globo y actualmente es de un 92 % del PIB. La economía se ha encogido y los impuestos que genera ya no son suficientes para mantener a un sector público diseñado para otro contexto. Las medidas de austeridad del gobierno no terminan de funcionar y el déficit público anual ronda el 7%, a pesar de todas las promesas hechas a Bruselas. Demasiado.

La deuda privada va recuperándose muy lentamente desde 2010 pero parte desde unas cifras astronómicas (alrededor de dos billones de euros conjuntos entre familias y empresas). En conjunto, la deuda española es tremenda, acercándose a los tres billones de euros representa el triple de todo lo que produce el país en un año. En el fondo, la deuda es impagable y genera unos intereses bancarios que son un ancla a cualquier intento de reactivación. Hacen dudar a los mercados exteriores y subir la prima de riesgo a las primeras de cambio.

Pero el principal problema español es el desempleo. Con una tasa cercana al 27 % de la población activa (cuando EEUU durante la Gran Recesión del los años 30 alcanzó el 25%, nivel que fue considerado una tragedia nacional), el paro en España es un monstruo con múltiples rostros. A la vez consecuencia y causa del parón económico, influye en la salud de la gente y su evolución demográfica. España, incluso en los mejores años del apogeo de la burbuja inmobiliaria, rara vez bajó del 10% de índice de desempleo, una cifra escandalosa para cualquier país desarrollado. Hoy las previsiones son sombrías e inciertas, el Instituto de Economía de Flores de Lemus apunta a que los índices de empleo anteriores a la crisis puede que se recuperen en torno al 2026. Si la economía va bien…

Así las cosas tenemos un colectivo de seis millones de personas que no pueden aportar su granito de arena al crecimiento y a la actividad del país y consumen recursos en lugar de estar produciéndolos. Gente que no compra porque no puede, que no paga impuestos porque no puede y que se emigra si se le tercia por pura necesidad.

Y esto es lo que se extrae de las estadísticas y que el gobierno no termina de decir a las claras. Como tampoco hace mención de lo que nos espera a la vuelta de la esquina, cuando esta recesión sistémica haya transformado definitivamente la sociedad. Pero los primeros pasos están ahí: la moderación salarial recomendada por el FMI, suave pero constante, hará de España una economía competitiva a costa de transformar la mano de obra en algo muy asequible para el empresario; algo de lo que podrán desprenderse con extrema facilidad gracias a las paulatinas reformas laborales. Si, el índice de desempleo tarde o temprano descenderá, todos volveremos a aportar religiosamente nuestros impuestos a las arcas públicas hasta la tardía jubilación, que puede que con suerte coincida con la muerte natural.

El gobierno y las grandes élites empresariales esperan ya este escenario. Aquellos, para descargarse de obligaciones y estos para enriquecerse todavía más con las nuevas ventajas que les ofrece.

Entre tanto, con unos sueldos míseros y una precariedad laboral extrema ¿quién hará planes de futuro?, ¿quién consumirá?, ¿quién realizará grandes compras o inversiones?, ¿quién moverá la economía? Probablemente y todo sea más sencillo, como lo era en la Edad Media… Son todo incógnitas.

 

Nota: Las opiniones expresadas por el autor no necesariamente coinciden con los puntos de vista de la redacción de La Voz de Rusia.

Juan García-Landete

 

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